
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció oficialmente la prohibición del llamado “lenguaje inclusivo” en todos los centros educativos públicos y en las dependencias vinculadas al Ministerio de Educación.
La medida, que entra en vigor de inmediato, prohíbe el uso de expresiones como “amigue”, “compañere”, “niñe”, “nosotrxs”, así como el uso de símbolos como la “@” o la “x” en materiales pedagógicos, comunicaciones oficiales y libros escolares.
Bukele justificó la decisión asegurando que su gobierno busca preservar el buen uso del español y proteger a la infancia de injerencias ideológicas. Según afirmó, el lenguaje debe mantenerse “claro y coherente con las reglas lingüísticas establecidas”.
Esta disposición se suma a otras acciones implementadas por el gobierno salvadoreño en materia educativa. En 2024, ya se había ordenado la eliminación de contenidos relacionados con diversidad sexual y la exclusión de la llamada “ideología de género” de los programas escolares.
La decisión ha generado un intenso debate tanto en El Salvador como a nivel internacional. Mientras algunos sectores aplauden la medida como un acto de defensa cultural y lingüística, otros la critican por considerarla un retroceso en materia de inclusión, diversidad y libertad de expresión.
El veto reaviva discusiones sobre los límites entre la protección del idioma y la censura ideológica, así como su impacto en los estudiantes y docentes de la comunidad LGBTIQ+.

